Objetivo y contexto
Analizamos el negocio, el producto, el público y los procesos. Separamos la necesidad real de la primera lista de ideas.
- objetivo del proyecto;
- recorridos de usuario;
- límites y prioridades.
Una buena interfaz empieza con las preguntas adecuadas: quién la va a utilizar, qué necesita hacer y qué debe ocurrir en cada etapa.
Analizamos el negocio, el producto, el público y los procesos. Separamos la necesidad real de la primera lista de ideas.
Definimos la estructura de páginas, los recorridos de usuario, los datos y la conexión de la web con los procesos internos de la empresa.
Primero definimos la estructura de la información y el propósito de cada pantalla; después pasamos al lenguaje visual.
Creamos el lenguaje visual, la tipografía, el sistema de componentes, las animaciones y el comportamiento de la interfaz en distintos tamaños de pantalla.
Desarrollamos el proyecto para que sea fácil de mantener, modificar y ampliar a medida que crece el negocio.
Antes de publicar, revisamos los principales recorridos, la adaptación a distintos tamaños de pantalla, la carga de las páginas y el funcionamiento en diferentes dispositivos.
Después del lanzamiento, el proyecto puede seguir creciendo con áreas de cliente, automatización, CRM, analítica, integraciones y nuevas funciones.
La interfaz debe entenderse sin instrucciones adicionales, especialmente en los paneles de trabajo internos.
Las nuevas funciones deben ampliar el proyecto, no obligar a rehacerlo. Por eso dejamos margen para crecer desde el principio.
Una pantalla bonita no está terminada hasta que el recorrido principal funciona como debe.